El Paraiso

De Ribadeo al cielo

domingo, 26 de enero de 2014

Mirador de la Atalaia (La Atalaya) Ribadeo




En el alto de la Atalaia se encuentra uno de los balcones sobre la Ría de Ribadeo que nos ofrece unas estupendas vistas de la zona de desembocadura donde las aguas del río Eo ya se funden definitivamente con el Mar Cantábrico, por este motivo este enclave de Ribadeo fue en otros tiempos un punto de vital importancia desde el cual se vigilaba la posible entrada de buques enemigos e invasores.
En este alto se encuentra la Capilla de la Trinidad mas conocida como capilla de la Atalaia es la capilla conservada mas antigua de Ribadeo data del siglo XII-XIII y fue Iglesia Parroquial en otros tiempos pasados, lugar de culto y también sin duda  en sus alrededores lugar de reuniones y asambleas.
Este entorno se vio enormemente modificado por la presencia de un nuevo elemento en la zona, el famoso ascensor de Ribadeo, que fue inaugurado en el mes de Julio del año 2010.Una obra no exenta de polémica y que fue duramente criticada por un sector de la población.
El ascensor esta construido con  acero y cristal  y revestido de hormigón, se construyo con el fin de salvar el desnivel existente entre el puerto y el núcleo de la villa no como ascensor panorámico y nos ofrece atractivas vistas de la ría  por los pequeños huecos a modo de ventana que están distribuidos a lo largo de su caja.
En el transcurso del año 2013 el ascensor fue distinguido por el Consejo Nacional de Arquitectos de Italia y por el Salón de la Innovación SAIE con el premio RIUSO que galardona la integración y la regeneración urbana.
Cierto es que hoy por hoy el ascensor esta plenamente integrado y que es utilizado a diario por numerosas personas, lo que realmente es una lastima es el aparente estado de semiabandono que presenta  tanto el ascensor como el entorno, goteras, suciedad, maleza, elementos ornamentales rotos etc. Puede gustar o no gustar, la cuestión es que para bien de unos o para mal  de otros el ascensor esta instalado y ahora toca cuidarlo, por parte de todos, tanto la construcción como su entorno, que francamente da verdadera pena.